domingo, 18 de enero de 2015

XOOWMAGAZINE41 P10 #xoowarts VÍCTOR CLAVIJO

VÍCTOR CLAVIJO, un Mefistóteles al piano

Madrid, está de suerte, Mefistóteles llena de sentimiento, intrigas, maldad pero sobre todo talento el barrio de Lavapiés. La figura de un Fausto, hombre inconsciente de su presente e incapaz de saciar su apetito, ha sido traído a Madrid de la mano del talento de Pandur. Su Fausto está dejando un poso en un barrio lleno de maldad y de podredumbre donde esa familia perfecta que vota al PP todos los años se derrumba. Esta familia que encarna Pandur en su visión peculiar de Mefistóteles, es una metáfora de la decrepitud social que padecemos. Un presente vivo lleno de trasfondo y metáfora visual en la que Pandur incorpora su maestría en la composición escénica, sesgando una platea delimitada por una simple linea de fuga en la que sucede toda la trama. Un más allá del quebramiento de esa cuarta pared ya inexistente, pues su escenografía devora literalmente un buen pedazo del patio de butacas. Es de destacar el trabajo de Visuals con el que arranca la obra y que es fruto del singular talento del artista Dorijan Kolunmdzija. Una pieza que desgrana con infi nita precisión la narrativa de un monólogo del propio Fausto con el que arranca el espectáculo y que ayuda a sostener un texto difícil de ejecutar. La figura de Mefistóteles encarnada por Víctor Clavijo es sin duda un soplo de energía, aire fresco y buen hacer teatral. Junto a su esposa encarnada magistralmente por Ana Wagener componen ambos un dueto que llega a un clímax que nos hace recordar el buen teatro de antaño. Víctor Clavijo destapa su caja de pandora y nos deleita con una magnífica pieza al piano, bien ejecutada, con una perfecta colocación de cuerpo y manos que sólo aquellos versados en la técnica y la exigencia musical pueden detectar. Este actor que ya nos ha acostumbrado a su camaleónica presencia en la gran pantalla, en la televisión, se mueve ahora magistralmente en las tablas y es ahí donde sin duda su talento crece y brinda su máxima expresión. Víctor Clavijo encarna un Mefistóteles nuevo, una encarnación del mal que se abre a golpes pélvicos en un clímax espectacular al final de la obra, donde ya solo queda su depravada concepción de la metáfora audaz que Pandur nos lleva en la segunda parte de la obra. Es Víctor un actor versátil, tenaz, concienzudo en su trabajo. Un hombre que ama la escena y se aplica una regla, dar todo y más en cada oportunidad interpretativa, su trayectoria va fraguando un carácter amable y profesional de un actor que no para hasta realizar sus sueños. Trabajo, trabajo y trabajo para un Mefistóteles que esconde bajo su sombrero la grandeza de un actor.
Francisco Brives